El polémico artículo 13 de la ley del copyright europeo.

José Antonio López
De la mente de: José Antonio López 02-Ene-2019 Tendencias Redes sociales
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Para los países miembros de la Unión Europea, los días de Internet tal cómo se conoce pueden estar llegando a su fin. El Parlamento Europeo ha presentado la reforma de la Ley de Copyright, esta propuesta, de llegar a ser aprobada, podría cambiar la totalidad de la manera en la cual los usuarios suben contenido a Internet.

 

El artículo 13 es el que ha generado más polémica, ya que es el que versa sobre el contenido que puede o no publicarse en las páginas web y en las grandes plataformas de contenido audiovisual. 

En una primera votación, que fue llevada a cabo en septiembre, la propuesta ha salido adelante en el Parlamento Europeo, pero queda una segunda votación que se llevará a cabo a principios del 2019. Para las empresas afectadas, aún les queda margen de acción y algunas, como Google, han iniciado campañas para hacer presión sobre la Unión Europea para encontrar un punto medio y que la reforma pueda ser modificada; esta propuesta afecta incluso el contenido de los vídeos que pueden ser subidos a plataformas como YouTube. 

Las posturas y concepciones varían debido a que el artículo en sí mismo tiene lagunas sobre cómo se regulará este contenido, cómo los países podrán regular este contenido y las distinciones entre los sitios web grandes o pequeños que violen estos nuevos estatutos en los derechos de copyright. Para intentar hilar qué consecuencias habrían de ser aprobado el artículo hay que indagar sobre el contenido del mismo. 

¿Qué es el artículo 13 de la Ley de Copyright?

El texto, que se encuentra ahora en espera de aprobación por el Parlamento Europeo, reza básicamente sobre la directiva que tendrán las plataformas para velar que el contenido que alojan sus servidores no se encuentre en la nueva legislación de las leyes de copyright. Esto quiere decir que plataformas como Twitter, YouTube, Facebook y Google tendrán que adoptar nuevas medidas y usar nuevas tecnologías para reconocer contenidos que violen estos derechos y bloquearlos rápidamente. Incluso, plataformas como Wikipedia o GitHub, que en esencia son organizaciones que comparten un principio de libre información, no están exentas de cumplir con esta nueva ley.

Para poner en contraste: para que YouTube hoy en día borre un vídeo debe existir una denuncia de la persona o empresa poseedora de los derechos de copyright, pero no se monitorea la subida de estos contenidos. Con la nueva ley, lo que se espera de cada servicio, es que monitoricen a escala masiva cada vídeo que es subido con el propósito de detectar estas infracciones a las leyes de copyright y de ser así, suprimirlo inmediatamente. 

La monitorización de esta cantidad de información que se sube día a día a las plataformas citadas es inmensurable, por poner en perspectiva, globalmente se suben 400 horas de vídeo por minuto a YouTube por lo que el costo de velar por el cumplimiento de esta ley será muy grande y, en teoría, solo aplicará a grandes plataformas que alojen una cantidad muy significativa de contenido y que promuevan esta práctica. Al margen quedarían los sitios web más pequeños, sin embargo, la distinción entre un sitio web pequeño y uno grande según el contenido textual de la ley no está muy claro. 

 ¿Qué dice el artículo 13? 

El artículo detalla en tres apartados las directivas sobre las cuales los agentes a los que compete deberán actuar; algunas podrían considerarse algo ambiguas y la tecnología y métodos aún no se especifican y de ahí es que proviene la polémica. En líneas generales, e interpretando ciertos aspectos, lo que dice cada apartado sería lo siguiente:  

  • Las distintas plataformas de Internet que sean proveedoras de servicios y su función sea almacenar cantidades masivas de contenido y, además, faciliten al usuario el que estos elementos sean cargados a sus servidores, adoptarán, cooperando con los titulares de los derechos de autor, medidas para garantizar que ese contenido no se encuentre en incumplimiento de los acuerdos de copyright. Igualmente, velarán para que el contenido que ya se encuentre en sus servidores no quebrante estos estatutos. Las medidas, como la creación de nuevas tecnologías serán de acorde a cada uno de estas plataformas y los servicios, en cooperación a los titulares de los derechos, proporcionarán información sobre cómo estas medidas funcionarán para lograr estos objetivos, y si es posible, información de las técnicas utilizadas.   
  • Los Estados miembros de la Unión Europea velarán para que estas plataformas pondrán en funcionamiento mecanismos de reclamo para que los usuarios, dado el caso, puedan objetar la aplicación de las medidas de monitorización y supresión del contenido.
  • Por último, los Estados miembros, cuando sea necesario, facilitarán la cooperación entre las distintas plataformas y los titulares de los derechos; mediante el diálogo entre las partes podrán determinar las mejores técnicas de reconocimiento de contenido que esté en incumplimiento de los estatutos y que esta tecnología se adecúe eficazmente a las necesidades de cada uno de los servicios suministrados.

Y como se puede ver, en cada apartado se encuentran reflejados de manera muy escueta el cómo los distintos agentes involucrados deberán actuar en torno a la nueva Ley de Copyright, pero dejan libre campo a cómo cada uno de ellos podrían poner en efecto esa ley: las tecnologías a usar y cómo cada uno de los Estados miembros exhortarán a que el artículo se cumpla, ahí reside la raíz del problema y las consecuencias podrían ser muy graves para muchos creadores de contenido.

Las consecuencias de ser aprobado el artículo 13

Parece difícil predecir los posibles escenarios, sin embargo, monitorizar (observar para detectar anomalías) el contenido a una escala de tal magnitud. mediante tecnologías de filtración que detecten si, antes de siquiera cargar el contenido, este tiene fragmentos visuales o sonoros que no cumplan las normas, significa que mucho contenido que usan los creadores de contenido quedaría susceptible: gameplays, extractos de películas, fotografías, música de artistas actuales, extractos de bandas sonoras, hasta algunos de los memes que ya se encuentren registrados que, aunque sea difícil de creer, son un gran porcentaje de ellos. 

Hoy en día, YouTube aloja una cantidad enorme de vídeos que son parodias, reseñas, vlogs o vídeo-ensayos que analizan producciones audiovisuales (cine, series, vídeos musicales). La mayoría de esta clase de contenido usa material de copyright como recurso de soporte; el trabajo de muchos de estos creadores de contenido, si el artículo 13 es aprobado, deberá ser bloqueado y para ellos supondría quedarse sin material en sus canales, perder la monetización (forma de obtener ingresos en Internet) de estos vídeos y tener que cambiar radicalmente la forma en que abordan su trabajo. 

De igual manera, cualquier plataforma de almacenamiento masivo, tendrá que someterse a esos estrictos controles: Wikipedia usa en varios casos, archivos de audio como soporta para sus artículos música, esto deberá suprimirse; GitHub tendrá que tener un filtro mucho más exhaustivo para revisar el código y soportes que los usuarios quieran subir a sus plataformas. Distintas organizaciones han empezado una campaña para intentar mediar la situación, pero por ahora no se ha logrado mediar una solución concreta. 

La campaña de Google para salvar Internet

Con el propósito de hacer un intento de disuadir al Parlamento Europeo de que apruebe la ley, Google, mediante YouTube, ha creado un sitio web dedicada a este tema denominada Save Your Internet, en ella exhorta a los creadores a que publiquen detalladamente su postura en torno al artículo 13, la cual ha tenido una participación enorme de youtubers como el español Jaime Altozano, compositor y productor musical que, en su canal, entre otras cosas, analiza las bandas sonoras de películas. De ser aprobado, la gran mayoría del contenido que él produce estaría infringiendo el artículo 13 y tendrá que ser bloqueado inmediatamente. 

Richard Gingras, actual vicepresidente de Google News, expuso para el medio británico The Guardian, cómo la regulación afectará significativamente su servicio y, de igual manera, significará una inversión inmensa de recursos para poder ni siquiera empezar a ver resultados, por las lagunas que comprende el ámbito de acción del artículo 13. 

Para poner en evidencia esto, cita como ejemplo el vídeo de Luis Fonsi "Despacito" (que está próximo a 6 mil millones de reproducciones), este tiene múltiples derechos de autor, entre ellos grabaciones de sonidos y otros derechos de publicación. YouTube tiene acuerdos con diferentes entidades para tener el vídeo en su plataforma, pero a pesar de esto, algunos de los autores implicados, que son muchos, tienen derechos sobre esta canción y son desconocidos por lo que el vídeo, bajo el artículo 13, estaría en una posible violación de los derechos de autor. Esto es un ejemplo extremo, pero ejemplifica lo difícil que será establecer los vídeos a bloquearse en caso de aprobarse la ley. 

Otro de los puntos que toca la campaña, es el hecho de que Google ya ha dotado a YouTube con un filtro denominado Content ID que analiza todo el contenido que se sube a la plataforma, este ya analiza la base de datos y recoge las licencias correspondientes para el uso correcto del contenido de copyright, sin embargo, bajo la nueva, el filtro tendrá que verse renovado y aplicado con mayor exhaustividad y aquel contenido que sea identificado con contenido protegido, debe ser eliminado. Con el Content ID ya se gestiona una vasta mayoría de los derechos, y se han pagado en regalías (pago de un tanto por ciento del total del resultado de un uso ajeno a tu propiedad) alrededor de 2500 millones de euros.

En el fondo, y tomando a consideración esto último, Google está de acuerdo con los objetivos del artículo 13, pero la versión actual, del modo en que se encuentra redactada, podría tener consecuencias nefastas.

El Youtuber español Jaime Altozano lo explica a las mil maravillas:

 

El posible futuro

Google, como se ha aclarado, no se encuentra totalmente en contra de una nueva legislación de los derechos de autor, sin embargo, sí ha aclarado que debería reformularse la ley para que esta sea más equilibrada. Que esta proteja a los autores de posibles infracciones a sus derechos de autor pero que no prive a los usuarios y creadores de contenido de compartir su voz en Internet. 

La plataforma se ha planteado varios objetivos en vista del artículo 13, como la colaboración entre las plataformas y los titulares de los derechos de autor para determinar qué contenido debería bloquearse. También el de instalar un mecanismo de notificación antes de retirar el contenido y, finalmente, una negociación entre todas las partes involucradas para identificar con facilidad los derechos y las licencias.

En caso de que todo falle, ya muchos youtubers se han planteado una alternativa sencilla: pasarse al inglés.

Para el mercado anglosajón, en específico el estadounidense y Gran Bretaña, en vista de la posible salida de esta de la Unión Europea, no aplicaría la normativa, lo que les permitiría saltar el filtro que implantará YouTube, siempre y cuando el contenido que creen no esté en incumplimiento de las leyes que rigen en ese mercado. 

El futuro no es alentador, pero las negociaciones entre los agentes políticos, las compañías, los gestores de los derechos de autor, los usuarios y creadores siguen en curso. Solo queda esperar, aunque el tiempo apremie, que la presión a los eurodiputados tenga algún efecto y estos cambien de postura.

José Antonio López
José Antonio López Co-Founder - Creative Director

Técnico en Informática de Gestión, encargado del Dpto. Creativo y co-CEO de Overant. 
Todo lo que toca lo convierte en arte. Posee gran confianza en sí mismo, así como aptitud para el aprendizaje constante. Sociable y comunicativo. Ojo, en ocasiones escucha Heavy Metal.
 

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